sábado, 16 de febrero de 2008

El cuerpo y el alma

Como ya prometí no hace mucho a Molly Gun, quería recomendaros la película “El retrato de Dorian Gray”, inspirada en la novela de Oscar Wilde de 1890 del mismo título.

Podéis descargar la novela digital de aquí, previo registro gratuito. En éste sitio se pueden descargar novelas gratuitas aunque hay otras de pago. En éste caso, es gratuita.
Si os interesa el audiolibro podéis descargarlo gratuitamente de aquí.

Como supongo que sabéis, la historia del joven Dorian es la de un apuesto narcisista que gusta y encandila a todo el mundo tanto por su belleza como por su forma de ser, hasta que sus demonios interiores salen a la luz en forma de un miedo irrefrenable a envejecer perdiendo así su belleza y haciendo que, con tal de que esto no suceda, sea capaz de todo, hasta de vender su alma…

No he leído la novela original de Wilde, pese a que creo que es uno de los clásicos que más valdría la pena leer. Ya veremos en un futuro si la leo.

Pero hoy escribo esto para hablaros de la adaptación cinematográfica de Albert Lewin en 1945, donde Hurd Hatfield encarnaba Dorian, George Sanders al intrigante Lord Henry Wottom, Lowel Gilmore a Basil Hallward y una joven Angela Lansbury a la bella Sybil Vane en “El retrato de Dorian Gray (1945)”.

El film, enclavado en el ecuador de una década que nos dejó cintas como “Casablanca”, “El Gran Dictador” o “¡Qué bello es vivir!”, está lejos de ser un fenómeno en post-ventas como los ya citados, pero es sin duda un clásico del cine que te atrapa de principio a fin y que debería estar en toda colección que se precie.

Durante 110 minutos nos sumergimos en la historia comprendiendo, sin que nadie nos lo diga, lo que Dorian alberga en su interior. La interpretación es buena, sin duda, sobretodo la de un espléndido George Sanders que, como siempre, nos deleita respondiendo a lo que su personaje exige, pero la maestría está en la dirección, ya que el personaje de Dorian Gray tiene como peculiaridad que su rostro imperecedero no muestra en absoluto lo que su alma maquina, con lo cual el arte de transmitir al espectador todo el caos personal que el protagonista siente, recae en gran parte en la orientación y ambientación que Lewin le da a la película.

Primeramente encontramos que la historia viene presentada por la voz en off de un narrador, cosa ya de por sí encantadora que nos prepara para chapuzarnos en un cuento y nos predispone a dejarnos atrapar.

Los escenarios barrocos repletos de atrezzo, con una decoración casi amontonada que nos engancha, como en la casa de Lord Wottom o en el estudio de Basil Hallward, se mezclan con espacios decadentes y lúgubres como los que vemos en las callejuelas neblinosas del Londres victoriano.

La cinta consigue, mediante ésa escenografía, enfocar los dos lados de Dorian, el de la sofisticación, la elegancia y la bondad, y el de su retorcido y demente infortunio.

Para esto, Lewin también se vale de la tecnología de la época, rodando el 99% del film en blanco y negro, reservando el color del entonces novedoso “Technicolor” para las escenas que mas nos han de impactar, como en la que muestra el estado del cuadro a su amigo Basil.

Luego hay otros elementos que ayudan en la intriga, como la estatua del gato egipcio que está presente en todo momento pareciendo que vigila a Gray, como instándolo a seguir la senda oscura, aportando ese toque místico.

Otro punto a destacar en lo referente a la ambientación, así como a lo neurálgico de algunas escenas, es el uso que hace de la música del compositor Herbert Stothart, remarcando los momentos clave e hipnotizándonos en los profundos. Hablando de música cabe destacar la melodía con la que Dorian se identifica, una pieza de Chopin que nos ofrece al piano.

Todos estos elementos juntos son los que hacen de la cinta una buena elección para disfrutar en la butaca.

En definitiva es una película redonda que, si bien yo no se si hace justicia a la novela ya que no la he leído, sí es una obra digna de entrar en los clásicos del cine, por su calidad y su atmósfera que sabe introducirnos desde el principio y hasta el final en el argumento.

Después se han hecho varias versiones mas, sobretodo para teatro, y también alguna para la televisión, pero la más destacable, aunque no demasiado, es una versión anglo-italo-germana para el cine cuyo título original fue “Das Bildnis des Dorian Gray (1970)” y que nos ofreció el director italiano Massimo Dallamano, osea, que ésta película vino de la mano de Dallamano (lo siento, no me he podido resistir ^^).

También pudimos ver una versión un tanto extraña de Dorian Gray y su retrato interpretada por Stuart Townsend en “La Liga de los Hombres Extraordinarios (2003)” del director Stephen Norrington. También podemos ver a Sean Connery en ésta adaptación del cómic de Alan Moore y Kevin O'Neill.

Como veis también hay otro tipo de adaptaciones, las de Dorian Gray al cómic, como ésta que ya os he mencionado en la que es uno de los “hombres extraordinarios” o como ésta que ha hecho Marvel recientemente, aunque si hay que elegir una adaptación al cómic de Dorian Gray me quedo con ésa en la que está trabajando el ilustrador español Corominas, y de la cual supe gracias a que conocí a alguien de su entorno en la Comunidad Umbría.

Pero en lo referente a versiones de cine, hay una idea que despertó dentro de mí al poco de haber visto la versión de Lewin. Dado el ambiente gótico y tétrico de la película, lo excéntrico y rocambolesco de algunos de los personajes y lo místico de la historia en si, se me ocurre que nadie mejor que Tim Burton para llevar a la gran pantalla de nuevo esta novela, y nadie mejor que su muso Johnny Depp para encarnar a un Dorian Gray que seguro que dejaría huella. En fin, es solo un sueño mío pero no estaría nada mal que se hiciese realidad ése remake... ¿Leerá éste blog el señor Burton? ¿Lo leerá Johnny Depp? ¿Alguien de Twentieth Century Fox por ahí? ¿De la DreamWorks? ¿De la Warner? ¿Holaaaaa?

Bueno, pues para tod@s aquellos que hayáis o no leído la novela, fans o no de la historia del hedonista aristócrata y mas o menos conocedores del tema, os recomiendo que veáis esta buena película, a ser posible, con poca luz y mucho volumen.

Por si queréis descargarla, os dejo éste enlace de emule: [CINE CLASICO]--El retrato de Dorian Gray (1945)--George Sanders, Hurd Hatfield, Angela Lansbury__DVDrip [Spanish]-[by ANDRÉS].avi

Si optáis por la descarga directa, aquí nos la sirve el amigo apocalipsis desde la comunidad Angulo360!.

Como no he encontrado el trailer oficial de la cinta, os dejo con una escena de Angela Lansbury en la película, interpretando el "Good night, little yellow bird", tema que, por cierto, también canta en un capítulo de la serie que protagonizó como la Sra. Fletcher en los 80’, “Se ha escrito un crimen”. En ése capítulo hace un doble papel, dando vida también a su pariente de Londres, la cual representa que canta ese tema desde hace años en un antiguo teatro.



viernes, 15 de febrero de 2008

Ofrenda (capítulo II)

Tenía hambre. Mucha hambre, y el olor de los manjares parecían llamarlo a gritos.

¿Por qué si comía le abrirían la puerta? ¿Por qué iba a ser malo que lo dejaran salir?

Después de todo él no conocía a ese hombre y seguramente era sólo un chiflado…

Pero algo dentro de él le decía que no, que debía hacerle caso. Tal vez era su profunda y tranquila mirada, o tal vez lo misterioso del rico líder, que lo hacía desconfiar.

¿Y si sólo comía un poco? ¿Quién se iba a enterar?

Se acercó a tientas a la mesa, guiado por el aroma del cordero asado y las frutas confitadas. Sintió que se mareaba.

Estaba apunto de agarrar una fuente de barro cuando una música lo sacó de su ensimismamiento. Provenía de una sala cercana, y enfiló un pasillo siguiendo la melodía.

Al final del corredor vio una luz que venía de la misma sala que la música. Se acercó.

Nada mas asomarse pudo ver una enorme sala iluminada por antorchas y repleta de gente comiendo y celebrando. A un lado los músicos hacían sonar sus extraños instrumentos de viento, cuerda y percusión. Largas mesas llenas de comida y bebida rodeaban un altar enjoyado donde se erguía hasta el altísimo techo un gigantesco ordenador del que colgaban incontables cables y tubos. Al pié del ordenador había un trono y la mesa mas grande donde estaban las comidas mas copiosas. Las bailarinas cubiertas de velos danzaban alrededor del trono y varias esclavas desnudas se arrastraban venerando al que lo ocupaba.

Cuando él entró en la sala la música cesó, y todos lo miraron.

Halkham se levantó del trono, dejando sobre el plato un hueso de pollo a medio roer y apartando de sus pies a una de las esclavas. Lo miró. Él sostuvo su mirada sin decir nada. Al poco el líder cogió un plato de patatas asadas en salsa y se acercó a él, ofreciéndoselo.

-Come –le dijo.

Todos lo miraban, expectantes, y el paseó su mirada por toda la sala, mirándolos uno a uno. Miró el plato y, volviendo a mirar a Halkham, dijo:

-No.

Un murmullo recorrió la habitación, hasta que el líder le dio el plato a la persona que mas cerca tenía, volvió al trono y dio dos palmadas, sentándose de nuevo.

La música se reanudó y las bailarinas volvieron a danzar. La gente retomó la cena donde la había dejado y dejaron de prestarle atención a él.

Le temblaban las rodillas. Le atormentaba el olor de los alimentos, el sonido del vino al llenar las copas, el masticar indecoroso de los concurrentes. El sudor le perlaba la frente mientras se sentía desfallecer. ¿Cuántos días había estado inconsciente? ¿Cuántos días llevaría sin comer? ¿Cuántos más podría aguantar?

Su vista se nubló y notó que caía.

Resto de capítulos de "Ofrenda":
Cáp. I, Cáp. III, Cáp. IV, Cáp. V, Cáp. VI, Cáp. VII


jueves, 14 de febrero de 2008

Tutorial: Crear ISO con Nero desde una carpeta


El otro día os comentaba que no conocía ningún programa para crear una imagen, por ejemplo ISO, a partir de una carpeta que tengamos en nuestro disco duro. Si vamos a crearla desde un CD o DVD es fácil, ya que hay muchísimos programas que lo hacen, pero para crearla desde un fichero ya no lo es tanto. Pues bien, sí que lo es.

¿Sabes cuando tienes algo delante de los morros y no lo ves? No hay que descargar ningún programa nuevo o especial para hacerlo (aunque seguro que los hay), ni tenemos la solución en los programas mas modernos que ya conocemos (aunque alguno seguro que nos proporcionará ésa opción), sino que tenemos la solución en el programa que mas tiempo hace que conocemos de los que se usan actualmente dentro del mundo de la grabación de CD’s: el Nero.

Supongo que muchísima gente ya lo sabía, pero yo, ignorante de mi, no tenía ni fox idea.

Pues para todos aquellos que andan pegaos como yo en este tema, os cuelgo aquí un minitutorial que he creado para éste menester.

Cómo crear una imagen ISO con Nero a partir de un fichero o carpeta

  • Abrimos el Nero Burning ROM y, si es que no nos sale directamente, le damos a “crea una nueva compilación” (foto 1).

  • Seleccionamos DVD o CD (lo que proceda), marcamos hacer un ISO, marcamos la opción “Sin Multisesión” y le damos a “Nuevo” (foto 2).

  • Cargamos en el proyecto la carpeta que contiene los archivos con los que queremos crear la imagen ISO (foto 3).

  • En el desplegable para elegir un grabador seleccionamos la opción “Image recorder” (foto 4).

  • Le damos al botón “Graba la compilación actual” y a continuación, en la siguiente ventana que aparece, le damos al botón “Grabar” (foto 5).

  • Seleccionamos el lugar donde queremos guardar la imagen ISO, le damos un nombre, escogemos su extensión (en éste caso *.iso, aunque Nero te permite también crear una imagen *.nrg) y le damos al botón “Guardar”.

  • Ya tenemos nuestro archivo de imagen ISO creado en el lugar donde elegiste guardarlo.

Bueno, pues eso es todo, así de simple y de rápido, y yo sin enterarme.

Si es que hay veces que por no ponerse uno a mirar no ve que tiene la solución ahí delante…


martes, 12 de febrero de 2008

Ofrenda (capítulo I)

Él sabía que era una prisión.
Nadie se lo había dicho, pero lo sabía perfectamente. El oxigeno estaba por todas partes, pero a él le costaba respirar. La sala era amplia y luminosa, pero él sentía claustrofobia. El aroma era de manjares exquisitos y la decoración la más preciosa que jamás había contemplado, pero él se sentía incómodo e impotente.
Se levantó apoyándose en una mano, lentamente, intentando recordar.
Solo recordaba que había tenido sed, mucha sed.
Su turbante estaba ladeado y se lo recolocó mientras seguía mirando en derredor.
No estaba herido y su garganta ya no estaba seca. Vio un odre de agua junto al lugar donde había estado tumbado y comprendió que le habían dado de beber.
Entraron tres hombres en la sala, dos de ellos parecían los guardaespaldas del tercero, que vestía alhajas imponentes y se adornaba con joyas de incalculable valor, parecía el líder.
Se miraron largo rato, ninguno dijo nada. Al poco el líder le señaló con un gesto de cabeza la mesa llena de alimentos. Él se quedó inmóvil, mirándolo. El líder se encogió de hombros, se dio la vuelta y se marchó seguido de sus guardaespaldas.

Las puertas estaban cerradas, y las ventanas, pese a estar abiertas, estaban demasiado altas y eran demasiado pequeñas para caber por ellas.
Él lo sabía, era una prisión.
Intentó forzar una puerta, pero ésta no cedió.
-Por dentro están cerradas a todas horas- le dijo una voz.
Se dio la vuelta y vio a un pequeño y orondo hombre de raza negra, vestido tan solo con un pantalón de seda naranja, una faja roja y un turbante blanco. Estaba sentado en un cojín del suelo, mirándolo profundamente, con una expresión sosegada en el rostro.
- Pero por fuera están abiertas de día y cerradas de noche- concluyó.
Entonces él recordó. El desierto lo había llevado hasta el palacio, la sed y el calor lo habían hecho llegar a las puertas, que pudo abrir sin problemas. Luego se desmayó.
¿Quién podría querer que cualquiera entrara en su casa para después no permitirle salir?, pensó él.
-Estás en casa de Halkham –dijo el hombre negro- y si no comes nunca, nunca saldrás. Pero si degustas sus manjares, te abrirán la puerta por la noche.
-¿Y tú quién eres? ¿Que haces aquí? –dijo él.
-Me llamo Kaalkup, y hago lo mismo que tú. Si no hubiera entrado aquí, hace ahora tres años, hubiera muerto de insolación en el desierto.
-¿Y por qué no te fuiste por la noche?
-Porque si sales por la noche, mueres.
-Eso es una estupidez –dijo él- ¿Por qué ibas a morir? Y de todos modos, si no sales es porque ellos no quieren. Si quisieran hacerte salir, lo harían. ¿Cómo consigues evitarlo, sino?
-Porque no me abren la puerta.
-¿Por qué?
-Porque no como.
Un sonido de cerrojos lo distrajo. La puerta se había cerrado por fuera.
Volvió a mirar a Kaalkup, pero éste había desaparecido. ¿Qué había querido decir con que si salía moriría?
Vio por la ventana cómo caía la noche, el cielo se oscurecía y la penumbra inundaba los rincones.
Escuchó el sonido de un mecanismo. Parecía provenir de todas partes. Engranajes y ejes rodaban y entrechocaban, y vio que las ventanas se cerraban. Unas planchas de acero salían de sus marcos con un molesto sonido metálico, cerrándose con un estruendoso ruido que reverberó en la noche. Después todo fue silencio. Silencio y oscuridad.
Resto de capítulos de "Ofrenda":
Cáp. II, Cáp. III, Cáp. IV, Cáp. V, Cáp. VI, Cáp. VII