miércoles, 5 de marzo de 2008

Los mitos del terror III: La invasión del género

Y entonces llegó la invasión.

1932 fue un año muy productivo para el género, y en ése y los siguientes años nos invadieron las películas de terror, donde Lugosi y Karloff eran los más solicitados por todas las compañías.

Llegaron a las salas de proyección títulos como “El Caserón de las Sombras (1932)” de James Whale con Boris Karloff y Charles Laughton; “Doble asesinato en la calle Morgue (1932)” adaptación de la obra de Edgar Allan Poe por Robert Florey con Bela Lugosi; “La parada de los monstruos (Freaks) (1932)” extraña obra de Tod Browning donde da rienda suelta a su mas macabra interpretación del mundo circense y del espectáculo entre el que se crió; “El Hombre y el monstruo (El Dr. Jekyll & Mr. Hyde) (1932)” de Rouben Mamoulian; “La momia (1932)” de Karl Freund con Boris Karloff; “La Isla de las Almas Perdidas (1932)” de Erle C. Kenton con Charles Laughton y Bela Lugosi, una gran película que fue la primera y mejor versión de la novela de H. G. Wells, aunque la mas conocida de sus adaptaciones sea la correcta “La Isla del Dr. Moreau (1977)” con Burt Lancaster o la ya no tan correcta versión mas reciente del mismo título con Val Kilmer en 1996, que es destacable mas que nada por la aparición de Marlon Brando en la misma; “La mascara de Fu-Manchú (1932) de Charles Brabin con Boris Karloff; “La legión de los hombres sin alma (White Zombie) (1932)”de Victor Halperin con Bela Lugosi y catalogada como la primera película de zombies; “El médico asesino (Behind the Mask) (1932)” de John Francis Dillon con Boris Karloff; “Chandú, el enigmático (Chandú the magician) (1932)” de William Cameron Menzies y Marcel Varnel con Bela Lugosi, “El hombre invisible (1933)”, otra adaptación de una obra de H. G. Wells de la mano de James Whale; “Satanás (The black cat) (1934)” de Edgar G. Ulmer con Bela Lugosi y Boris Karloff, otro film inspirado lejanamente en un tema de Edgar Allan Poe; “La novia de Frankenstein (1935)” que mas que una secuela es una autentica obra maestra de James Whale, de nuevo con Boris Karloff encarnando al monstruo; “La Marca del Vampiro (1935)” remake de Tod Browning de su propia obra protagonizada por Chaney padre en 1928, “La casa del horror (London After Midight)”, en ésta ocasión protagonizada por Bela Lugosi para la Metro; “El cuervo (1935)” de Lew Landers (Louis Friedlander) con Boris Karloff y Bela Lugosi nuevamente en una adaptación de Poe; “El Lobo Humano (Werewolf of London) (1935)” de Stuart Walker, primera película destacable en mostrarnos a un hombre lobo o licántropo, pero no creando todavía al mito como lo conocemos; “El Poder Invisible (1936)” de Lambert Hillyer con Bela Lugosi y Boris Karloff como protagonistas; “La hija de Drácula (Dracula’s Daughter) (1936)”, secuela directa del Drácula de 1931, ya que empieza justo donde ésta acaba. Del director Lambert Hillyer y con Gloria Holden como la condesa Marya Zaleska y Edward Van Sloan repitiendo en el papel de Dr. Van Helsing.

Tras estos y otros muchos títulos más ya se habían consolidado los Karloff y Lugosi y otros actores como Charles Laughton se habían dado a conocer. También se habían consagrado los grandes directores, y nos habían presentado hasta el momento un sinfín de monstruos tales como el jorobado de Notre Dame, el fantasma de la ópera, el conde Drácula, el monstruo de Frankenstein y su novia, la momia, el Dr. Jekyll y Mr. Hyde, el hombre invisible, un primer licántropo, los zombies, así como ayudantes jorobados, científicos locos por doquier, asesinos cruentos o hipnotizadores perversos.

Paralelamente al “Universal Horror”, Laemmle Jr. seguía invirtiendo en otros géneros y vio como su emprendedora osadía era un arma de doble filo que hizo que se empeñase totalmente al embarcarse en un proyecto fallido que hizo que perdiera la compañía en 1936.

Los nuevos ejecutivos de los estudios Universal dejaron de producir cine de terror y se dedicaron más a las comedias musicales. No fue hasta 1939 que siguieron adelante con la producción de estas cintas.

Así que tanto una compañía como las otras, continuaron con las entregas terroríficas:

El Jorobado de Notre-Dame (1939)” una nueva versión, esta vez de la mano de William Dieterle con Charles Laughton en el papel de Quasimodo, consiguiendo al jorobado mas famoso del cine sonoro y que produjo la RKO; “La sombra de Frankenstein (Son of Frankenstein) (1939)” de Rowland V. Lee con Boris Karloff encarnando de nuevo al engendro y con Bela Lugosi dando vida al criado Ygor; “La Torre de Londres (1939)” de Rowland V. Lee con Boris Karloff y otro maestro: Vincent Price; “Hace un millón de años (One million B. C.) (1940)” de Hal Roach y Hal Roach Jr. y donde Lon Chaney Jr. comienza a acercarse a la fama; “Viernes 13 (Black Friday) (1940)” de Arthur Lubin con Lugosi y Karloff.

Éstas son algunas de las películas que se hicieron en ésa segunda etapa del género en Hollywood.

Es entonces cuando la Universal, con un nuevo guión en las manos y que no puede contar en esa ocasión con Karloff, involucrado en otros proyectos pese haberse escrito el papel para él, decide contratar al hijo del legendario actor Lon Chaney como protagonista para llevar a las pantallas de la mano del director Geroge Waggner la historia de un hombre imbuido con la maldición del licántropo de los cuentos populares en “El Hombre Lobo (1941)”, dando lugar a un efecto equivalente al de Drácula y Frankenstein diez años antes. Superó con creces el efecto que causaron el hombre invisible, la momia, Fu-Manchú o el Dr. Jekyll & Mr. Hyde, que no por ello fue menos importante, pero la trascendencia del lobo de Chaney Jr. fue superior; mas parecida y de una envergadura similar a la de los personajes de Lugosi y Karloff respectivamente, teniendo en cuenta, claro está, que había pasado una década y el público ya estaba acostumbrado a éste género, con lo que el efecto se reducía al personaje y a la leyenda en concreto, y no sumándole a eso un tipo de cine nuevo como en el caso de los monstruos de 1931.

Esta cinta se estrenó triunfando y creando un mito del cine de terror que fue y sigue siendo la referencia hoy en día en lo que al hombre lobo concierne. Hay que mencionar la aparición de Bela Lugosi en la película como el zíngaro que trae de tierras del este la maldición. También hay que decir que éste film instauró las creencias que rodean al mito, ya que así como Drácula y Frankenstein son adaptaciones de una obra concreta, el hombre lobo es una historia original del guionista Curt Siodmak que simplemente tomó como referencia la tradición popular de los licántropos a la cual ciertos tópicos no pertenecen, como creemos, sino que son producto de lo que el guionista ideo y plasmó en ése film: la leyenda de la transformación con la luna llena, la muerte del lobo a causa de las armas de plata o el contagio mediante la mordida, así como la identificación del maldito con la figura del pentagrama o estrella judía de David. Y es que Siodmak era un alemán de origen judío que huyó de tierras germanas controladas por los nazis, y se dice que incluyó en el guión la estrella de David, que se manifestaba enfureciendo la parte malvada de la bestia, como reflejo de la ira nazi contra los judíos y todo su simbolismo. En conclusión, lo que surgió de ésa película con respecto a los hombres lobo, perduraría para siempre.

Ya se habían instalado los tres grandes: Bela Lugosi, Boris Karloff y Lon Chaney Jr.

Ya habían invadido nuestra cultura los tres monstruos que, probablemente, son los más famosos de todos los tiempos: el conde Drácula, el monstruo de Frankenstein y el hombre lobo.

Ya se habían puesto todas las cartas sobre la mesa y lo que del arte europeo pasó a negocio estadounidense, ahora daba un paso más allá y se convertía en explotación sin contemplaciones. Pero, viendo el legado que nos ha quedado de ello, que queréis que os diga… bendita explotación.

Sobre tal aprovechamiento del género y sus personajes os hablaré en el siguiente capítulo.



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Resto de capítulos de Los Mitos del Terror:
Cáp. I, Cáp. II, Cáp. IV, Cáp. V, Cáp. VI, Cáp. VII